Skip to main content

¿Ébola: qué debo saber?

La enfermedad por el virus del Ébola es una infección causada por un grupo de virus de la familia Filoviridae. Fue identificada por primera vez en 1976, cerca del río Ébola, en la actual República Democrática del Congo, de donde tomó su nombre.

Produce una enfermedad aguda que puede afectar diversos órganos del cuerpo, incluida la piel, y que, sin atención médica oportuna, puede llegar a ser potencialmente mortal.

Es importante saber que el Ébola no se transmite por el aire. El contagio ocurre por contacto directo con:

  • Sangre.
  • Vómito.
  • Diarrea.
  • Saliva.
  • Sudor.
  • Orina.
  • Semen.
  • Otros fluidos corporales de una persona enferma.

También puede adquirirse al entrar en contacto con objetos contaminados con estos fluidos, como agujas, ropa o ropa de cama.

Los síntomas suelen aparecer entre 2 y 21 días después del contagio. Generalmente comienzan con:

  • Fiebre.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor muscular.
  • Debilidad extrema.
  • Dolor de garganta.

Posteriormente pueden presentarse:

  • Náuseas y vómitos.
  • Diarrea.
  • Dolor abdominal.
  • Alteraciones en algunos órganos.
  • Erupciones en la piel (un exantema maculopapular que suele aparecer entre el quinto y el séptimo día de la enfermedad).

En los casos más graves pueden desarrollarse hemorragias internas y externas.

El exantema maculopapular suele comenzar en el tronco (pecho, abdomen y espalda) y posteriormente extenderse hacia los brazos, el cuello y las piernas. Se caracteriza por:

  • Manchas rojas con pequeñas elevaciones sobre la piel.
  • Distribución simétrica.
  • Generalmente no produce comezón.
  • Puede acompañarse de enrojecimiento de los ojos.
  • En los casos leves, desaparece dejando una fina descamación.
  • En los casos graves, pueden aparecer petequias (pequeños puntos rojos), equimosis (moretones) y sangrado en la piel y las mucosas.

Actualmente, si la enfermedad se detecta de forma temprana, existen tratamientos que mejoran considerablemente la supervivencia. Estos incluyen el manejo intensivo con líquidos intravenosos, el control de los electrolitos y el soporte médico especializado.

Es importante saber que, hasta el momento, en México no existe transmisión local del virus del Ébola. Los casos reportados fuera del continente africano han sido muy poco frecuentes y, por lo general, corresponden a viajeros infectados o a personal de salud que atendió pacientes durante brotes.

El virus del Ébola continúa siendo una enfermedad grave, pero también es una de las infecciones mejor vigiladas por los sistemas internacionales de salud. Gracias a la vigilancia epidemiológica, las medidas de control y los avances en el tratamiento, el riesgo para la población general fuera de las zonas de brote sigue siendo muy bajo.

Introduce to E-mail para descargar