La solución para la hiperhidrosis axilar con toxina botulínica

La hiperhidrosis axilar es la producción de sudor más allá de lo fisiológicamente necesario para mantener un adecuado control térmico. Clínicamente, el diagnóstico se realiza cuando el exceso de sudor conlleva una alteración  emocional, física, o social. En los EE. UU. se estima afecta entre el 2.8% y el 4.8% de la población y es más frecuente entre los 15 y 64 años de edad. Se cree que la causa resulta de la disfunción del sistema nervioso autónomo, que resulta en una hiperactividad neurogénica de las glándulas sudoríparas, así como una falla en el control emocional por parte del paciente.
La hiperhidrosis puede clasificarse en primaria (93% de los casos) y secundaria relacionadas a alguna condición subyacente tales como: fisiológicas (fiebre, menopausia, embarazo) y patológicas (malignidad, infecciosas, endocrino-metabólicas, cardiovasculares, respiratorias, neurológicas o por medicamentos), caracterizando la forma primaria en el 90% de los casos por afectar ambas axilas, palmas y área de la cabeza.

En 2004, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) aprobó Botox (Bont-A) para el tratamiento de la hiperhidrosis axilar primaria severa en pacientes que no pueden obtener alivio con antitranspirantes. Bont-A es una proteína natural purificada con la capacidad de bloquear temporalmente la secreción del químico responsable de «activar» las glándulas sudoríparas del cuerpo. Al bloquear o interrumpir, este mensajero químico, la toxina botulínica «desactiva» la sudoración en el área donde se ha inyectado. Las inyecciones de Botox son muy superficiales, lo que significa que el medicamento se inyecta justo debajo de la superficie de la piel, donde permanece. La investigación demuestra que tratar la sudoración excesiva de las axilas, manos, pies, cabeza y cara (craneofacial) y otras áreas corporales relativamente pequeñas (como debajo de los senos) con Bont-A es seguro y efectivo. Cuando se usa para tratar la sudoración excesiva en las axilas, se ha demostrado que este tratamiento produce una disminución de la sudoración del 82-87%. Los resultados comienzan a ser notables aproximadamente 2 a 4 días después del tratamiento con los efectos completos generalmente notados dentro de 2 semanas.

La disminución en la sudoración dura de 4 a 12 meses, pero algunos estudios han encontrado que puede durar hasta 14 meses. Las estadísticas adicionales de estudios de investigación publicados han demostrado que el tratamiento repetido con Botox es seguro y efectivo para la hiperhidrosis y consistentemente en mejoras significativas y duraderas en los síntomas, el funcionamiento diario y la calidad de vida de un paciente con sudoración excesiva. El tratamiento con Botox para la hiperhidrosis también se ha demostrado científicamente que mejora la productividad en el trabajo.
Si bien la sudoración es una función esencial del cuerpo para controlar la temperatura, las áreas corporales localizadas albergan solo un pequeño porcentaje de las glándulas sudoríparas del cuerpo (las axilas, por ejemplo, albergan menos del 2% de las glándulas sudoríparas del cuerpo). El funcionamiento de estas glándulas sudoríparas, por lo tanto, tiene poco que ver con la termorregulación corporal.

En conclusión, la sudoración excesiva axilar es tratable, siendo la aplicación Bont-A o Botox una opción segura y efectiva sin riesgos a largo o mediano plazo para tu salud.

 

DR. MANUEL SORIA OROZCO
Dermatólogo
(CED. PROF. 8148410)
manuelspitz@hotmail.com

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