
Las verrugas virales son lesiones de la piel causadas por el Virus del Papiloma Humano (VPH). Son muy comunes, especialmente en niños y adolescentes, aunque pueden aparecer en personas de cualquier edad. Suelen presentarse como protuberancias pequeñas, ásperas y de color similar al tono de la piel. Pueden aparecer en manos, pies, cara o en cualquier parte del cuerpo.
Aunque muchas veces no representan un problema grave de salud, sí pueden ser molestas, antiestéticas o incluso dolorosas, dependiendo de su ubicación.
El contagio ocurre por contacto directo con la piel infectada o a través de objetos contaminados, como toallas, zapatos o superficies en áreas públicas (por ejemplo, albercas y gimnasios). Las verrugas pueden tardar semanas o incluso meses en aparecer después del contacto con el virus.
Tipos más frecuentes de verrugas
• Verrugas comunes: suelen aparecer en manos y dedos. Son elevadas, ásperas y del color de la piel.
• Verrugas plantares: conocidas por algunas personas como “ojo de pescado”, aparecen en la planta del pie y pueden doler al caminar.
• Verrugas planas: son pequeñas y lisas, frecuentes en la cara o las piernas.
• Verrugas filiformes: alargadas y delgadas, comunes alrededor de los ojos, la nariz o la boca.
En algunos casos, las verrugas pueden desaparecer solas gracias al sistema inmunológico, que elimina el virus con el tiempo. Sin embargo, esto puede tardar meses o incluso años. Además, algunas verrugas crecen, se multiplican o causan molestias, por lo que es recomendable tratarlas.
Opciones de tratamiento
No existe un tratamiento único que funcione para todos los casos. La elección depende del tipo de verruga, su tamaño, localización, edad del paciente y estado del sistema inmunológico.
Algunas de las opciones más utilizadas son:
• Queratolíticos: son agentes tópicos que eliminan la capa superior de la piel (queratina). El ácido salicílico (10–30%) es el más común, efectivo y aprobado para verrugas virales. Otros incluyen ácido láctico, glutaraldehído, formaldehído y resina de podofilina. Funcionan reblandeciendo la lesión para facilitar su eliminación, generalmente con resultados en semanas.
• Crioterapia: consiste en la aplicación de nitrógeno líquido para congelar la verruga. Este tratamiento destruye el tejido infectado y provoca su desprendimiento.
• Curetaje o electrocauterización: procedimientos realizados en consultorio médico.
• Láser de colorante pulsado: es un método eficaz y preciso que utiliza luz para coagular los vasos sanguíneos que irrigan la verruga. Al eliminar su suministro de sangre, la lesión desaparece sin dañar la piel circundante. Es una opción común para verrugas resistentes y con menor riesgo de cicatrices.
Es importante no arrancarlas ni manipularlas en casa, ya que esto puede favorecer la diseminación del virus o dejar cicatrices.
Prevención
No siempre es posible prevenirlas por completo, pero algunas medidas ayudan:
• Evitar caminar descalzo en áreas públicas húmedas.
• No compartir toallas, limas o cortaúñas.
• No rascar ni cortar las verrugas.
• Mantener la piel sana e hidratada.
Las verrugas son una condición frecuente y tratable. Si notas una lesión nueva en tu piel que cambia, crece o molesta, lo ideal es acudir con tu dermatólogo para confirmar el diagnóstico y elegir el tratamiento más adecuado.



















