
Los labios, ubicados en la parte central inferior de la cara, son esenciales para desempeñar funciones como el habla, la masticación y la expresión facial. Por tal motivo, unos labios sanos, suaves y armónicos juegan un papel tanto estético como funcional para el ser humano.
De forma general, los labios se componen del bermellón (el cuerpo del labio) superior e inferior, los bordes del bermellón, el arco de Cupido (superior), el filtrum (espacio entre el arco de Cupido y la base de la nariz), las comisuras labiales (laterales) y toda la piel circundante (región perioral). Además, toda esta zona cuenta con un alto aporte sanguíneo, tiende a ser muy sensible y está rodeada por varios músculos que permiten el correcto desempeño de sus funciones.
Es importante tomar en cuenta que las proporciones, texturas y volúmenes de los labios, así como los movimientos de expresión facial, no suelen ser completamente simétricos, exactos ni homogéneos.
Cuando hablamos de “labios perfectos”, existen varios factores a considerar. Lo más importante es contar con unos labios sanos. Si se presenta resequedad o irritación persistente, se observa alguna mancha o bolita nueva y diferente (café, negra, azul, roja o blanca), o si existen síntomas como dolor, ardor, sangrado, hinchazón o descamación, es fundamental acudir con el dermatólogo para una revisión en consulta.
Desde el punto de vista estético, contar con labios hidratados, rosados y lisos, con proporciones anatómicas equilibradas (derecha/izquierda, superior/inferior), un borde del bermellón bien delimitado, comisuras labiales bien posicionadas, volumen adecuado y una zona perioral tersa, poco arrugada y sin manchas, son algunas de las características físicas más buscadas. A esto se suman factores como las tendencias sociales, el grupo étnico, la edad, el género y las preferencias individuales, los cuales también influyen en la percepción del “labio perfecto”.
¿Qué puedo hacer para “perfeccionar” mis labios?
Comenzando por el mantenimiento diario, los labios requieren la aplicación constante de bálsamos o cremas especiales que aporten hidratación. Además, también es indispensable el uso de productos con factor de protección solar para protegerlos de la radiación UV.
Como apoyo adicional, existen diversos procedimientos médicos estéticos que pueden realizarse para mejorar la apariencia labial. El más conocido es la aplicación inyectada de ácido hialurónico, una sustancia de origen natural que ayuda a proporcionar hidratación, volumen y soporte a los labios, corregir asimetrías, lograr una mayor definición o difuminar las líneas superficiales conocidas como “código de barras”.
La toxina botulínica es otro inyectable que ayuda a modular la fuerza de los músculos que rodean la boca, mejorando la apariencia del código de barras o la orientación de las comisuras labiales. Asimismo, algunos tipos de láser son útiles para mejorar manchas, arrugas superficiales y la calidad de la piel en general.
No todos los procedimientos son viables para todos los pacientes. Consultar con el dermatólogo cuáles son los más adecuados según las necesidades específicas y comunicar claramente las expectativas es vital para lograr una mayor satisfacción individualizada. Cualquier técnica empleada puede implicar efectos adversos o complicaciones que es importante conocer y que el médico está capacitado para atender. De igual forma, existen cuidados previos y posteriores que deben tomarse en cuenta para obtener mejores resultados.
La boca es indispensable para hablar, alimentarnos y expresarnos todos los días.
Bríndales a tus labios un mantenimiento continuo, revísalos con frecuencia, cuida su belleza y busca su perfección de la mano de tu dermatólogo.



















