
En la actualidad, Ozempic es un medicamento que ha ganado popularidad para la disminución de peso; sin embargo, originalmente se utiliza principalmente para tratar la diabetes tipo 2. De igual forma, en los últimos meses se ha comenzado a hablar de un efecto secundario frecuente y no deseado conocido como “cara de Ozempic”.
Este término se refiere a los cambios corporales y, sobre todo, faciales que pueden presentarse como consecuencia de una pérdida de peso rápida y significativa, dando como resultado un aspecto cansado o demacrado. Esto ocurre debido a la pérdida masiva de grasa, lo que provoca la disminución de los cojinetes faciales y, con ello, una pérdida de volumen que se manifiesta como flacidez facial, hundimiento en la zona de las sienes y las mejillas, así como un aumento del surco nasogeniano, generando una apariencia de cansancio o envejecimiento prematuro.
Lidiar con estos cambios en el rostro puede representar un desafío para muchas personas; afortunadamente, la medicina estética moderna ofrece diversas opciones para abordar la pérdida de volumen y la flacidez de la piel asociadas a la pérdida acelerada de peso.
El tratamiento se define de acuerdo con la zona a tratar. Se puede utilizar aparatología como ultrasonido focalizado o radiofrecuencia, con o sin microagujas, para reafirmar la piel, así como tratamientos inyectables, entre ellos rellenos dérmicos o bioestimuladores.
Es importante considerar que en algunos de estos tratamientos los resultados no son inmediatos, ya que tanto la aparatología como los bioestimuladores requieren un tiempo promedio de acción de aproximadamente tres meses y, en algunos casos, pueden necesitarse varias sesiones para observar cambios visibles. Además, algunos pacientes continúan con la pérdida de peso mientras siguen utilizando este medicamento.
El objetivo principal de estos tratamientos es restaurar el volumen de las mejillas, rellenar el área temporal o las sienes hundidas, definir o recuperar la línea mandibular y, en general, rejuvenecer la apariencia del rostro.
Si experimenta flacidez cutánea o pérdida de volumen facial después de perder peso, es fundamental acudir con un dermatólogo o cirujano plástico certificado, quien podrá evaluar su caso y recomendar el tratamiento más adecuado, ya que cada paciente requiere un abordaje personalizado.



















