Principales alteraciones de las uñas en la tercera edad

Principales alteraciones de las uñas en la tercera edad

Las alteraciones en las uñas constituyen una condición relativamente frecuente en adultos mayores. Algunos cambios y/o anormalidades pueden ser tan dolorosos que llegan a afectar la estabilidad, deambulación y otras funciones cotidianas en personas de este grupo de edad. Los cambios seniles de las uñas pueden deberse a diversos factores tales como trastornos en la circulación sanguínea generalmente debidos a la calcificación de los vasos sanguíneos, acumulación de magnesio y déficit de hierro y calcio en las uñas. La prevención y manejo de estas condiciones requiere de una rutina de higiene y cuidado, incluyendo un corte adecuado, hidratación apropiada con productos emolientes que pueden contener urea o ácido láctico, así como valoración médica adecuada.

El crecimiento normal de las uñas varía entre 0.1 y 0.3 mm/día y a partir de los 25 años esta renovación disminuye en un 0.5% por año, siendo hasta 38% menos hasta los 80-90 años, lo que favorece la aparición de alteraciones ungueales.

La hidratación también se ve disminuida, por lo que frecuentemente podemos encontrarnos que este grupo de personas tengan uñas opacas, gruesas, ásperas o que presenten “estrías”, “depresiones” o “irregularidades”.

Así mismo, pueden sufrir cambios en la coloración que conlleven a presentar uñas pálidas, opacas, blancas, amarillas y con aumento en la curvatura transversal.

También es frecuente en este grupo de edad el uso de calzado inadecuado y traumatismos de repetición que pueden causar bandas blancas transversas, “moretones” debajo de las uñas y engrosamiento que incluso pueden simular forma de garfio o cuerno y que suelen ser muy dolorosas.

Todos los cambios que hemos mencionado no necesariamente significan una enfermedad de la uña como tal, pero pueden causar molestias desde leves hasta incapacitantes que requieren de una intervención médica para mejorar la calidad de vida de nuestra población geriátrica.

Por otro lado, existen alteraciones relacionadas con enfermedades propias de las uñas, así como, manifestaciones en las uñas de enfermedades en otros órganos y/o sistemas que también suelen ser frecuentes en la población geriátrica. Por ejemplo, el color verde, negro y/o blanco puede significar parasitación por microorganismos, siendo los más frecuentes los hongos. Sin embargo, una coloración oscura y/o un “abultamiento” de las uñas también puede significar cáncer de piel.

Cabe mencionar que las personas de la tercera edad pueden estar desmotivadas para llevar a cabo el autocuidado de las uñas por la dificultad que supone su aseo y corte, lo que favorece la aparición de trastornos e infecciones; por ello, es importante como familiares o cuidadores prestar atención a ésta rutina de cuidado. Así mismo, ante cualquier cambio mencionado o molestias es importante acudir a valoración dermatológica para un diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado.

 

Dra. Begoña Macías Alonso
DERMATÓLOGA
(CED. prof. 8435201)

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