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Prurito (comezón) vulvar

El prurito (comezón) vulvar es un síntoma que se presenta con mucha frecuencia en las mujeres. En la mayoría de los casos, suele pensarse —de manera errónea— que siempre está relacionado con una mala higiene o con infecciones por hongos; sin embargo, las posibles causas son mucho más amplias.

Es importante aclarar que el prurito vulvar es un síntoma, no una enfermedad, por lo que siempre debe buscarse la causa subyacente. De lo contrario, suele ser un problema recurrente.

Puede deberse a causas infecciosas (hongos, piojos), irritantes (detergentes, ropa sintética), dermatológicas (liquen, eccema), hormonales (menopausia, desequilibrios hormonales) o, con menor frecuencia, a cáncer.

Causas comunes

Infecciones: hongos, vaginitis bacteriana, infecciones de transmisión sexual (VPH, herpes, piojos).

Irritantes o alergias: jabones, detergentes, cremas, suavizantes, espermicidas, látex, papel higiénico, ropa sintética y humedad.

Cambios hormonales: menopausia (suele presentarse sequedad vaginal), desequilibrios hormonales.

Enfermedades de la piel: dermatitis, psoriasis, liquen escleroso.

Factores psicológicos: estrés y ansiedad, que pueden causar o empeorar la comezón.

Además de la comezón, pueden presentarse otros síntomas asociados, como ardor, irritación, enrojecimiento o flujo vaginal.

Además de la revisión física, es fundamental realizar un interrogatorio detallado sobre los hábitos diarios, con el fin de identificar posibles factores desencadenantes y, de ser posible, modificarlos o eliminarlos.

La evaluación y el tratamiento dependerán de los signos y síntomas presentes. Cuando solo la piel está afectada, el manejo puede realizarse tanto por dermatología como por ginecología. Sin embargo, cuando existen otros síntomas, como el flujo vaginal, se recomienda la valoración por ginecología para una evaluación más completa. Lo ideal, en cualquier caso, es el trabajo en conjunto entre ambas especialidades.

Recomendaciones generales para mejorar los síntomas

• Mantener el área limpia y seca.

• Evitar el exceso de aseo, ya que puede alterar el pH normal.

• Evitar jabones con fragancias y/o colorantes.

• Evitar las duchas vaginales, ya que pueden empeorar los síntomas al eliminar las bacterias sanas que protegen la vagina.

• Evitar el uso de pantiprotectores como hábito diario.

• Usar ropa holgada y fresca.

• Preferir ropa interior de algodón.

• Limpiarse correctamente después de usar el inodoro, siempre de adelante hacia atrás.

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