Ácido Glicólico Tópico.

Ácido Glicólico Tópico.

El ácido glicólico es uno de los llamados AHA (alfa hidroxiácidos) más conocidos y el más potente. Proviene de la caña de azúcar, uva, betabel, alcachofa y piña; gracias a su pequeño tamaño molecular, la penetración de éste en la piel es altísima, propiedad por la cual se ha convertido en uno de los principales ingredientes de cremas y serum antiarrugas, despigmentantes y tratamientos antiacné.

Sin embargo, la proporción de este componente en los productos cosméticos debe ser limitada. Es decir, si un producto tuviera demasiado porcentaje de este ácido, la piel podría irritarse y dañarse. Por lo que suele combinarse con otros ingredientes que permitan aprovechar su potencial sin generar efectos secundarios.

Efectos terapéuticos:

– Efecto plastificante e hidratante.
– Regulador de queratina en epidermis.
– Modulador de exfoliación o descamación.
– Acelera el recambio celular.
– Efecto atenuador de arrugas superficiales.

Los alfahidroxiácidos (AHA) son ácidos hidrosolubles “transformadores” de la piel. En este grupo se encuentran: el ácido glicólico, ácido málico, ácido tartárico, ácido cítrico, ácido láctico, ácido mandélico, y el ácido pirúvico.

El más eficaz es el ácido glicólico, su pequeño tamaño molecular permite una eficaz penetración en la piel. El ácido cítrico en cambio es de mayor peso molecular, penetrando más lentamente. El ácido salicílico es liposoluble, convirtiéndolo en el ideal para el tratamiento de pieles grasas con tendencia acnéica.

– Ácido glicólico (< 8%): mejora el estrato córneo, otorgando un efecto fílmico formando una película protectora, promoviendo hidratación. – Ácido glicólico (8-20%): produce efecto exfoliante tipo peeling. Habitualmente, tras su aplicación, el ácido glicólico produce un leve hormigueo, el cual suele ir disminuyendo con el uso continuo. De ahí que se deba aplicar de forma progresiva según la tolerancia. A pesar de todo esto hay personas que no presentan picor a la aplicación y otras que, aunque el pH sea adecuado y sigan de manera correcta el tratamiento no dejan de presentar este efecto, estas situaciones podrían ser normales. Es importante mencionar que el ácido glicólico debe evitarse en pieles sensibles, intolerantes o que presenten alguna patología como rosácea o dermatitis atópica. Su aplicación debe de ser por las noches; sin frotar, evitando las comisuras de los labios y zona periorbital para evitar el contacto con los ojos. Es imprescindible el uso de protector solar con su debida re-aplicación, ya que a pesar de no ser fotosensibilizante sí cumple con función exfoliativa. Recuerda siempre consultar a tu médico especialista frente cualquier inquietud antes de aplicar algún tratamiento, ya que será el único quien profesionalmente dará una opinión de lo que más conviene a tu piel.

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