Eccema de vulva.

El eccema de vulva o dermatitis vulvar es la forma más frecuente de enfermedad cutánea a este nivel. Puede ocurrir de forma aislada o como parte de un proceso inflamatorio en otras partes del cuerpo.

Puede haber predisposición familiar, especialmente cuando forma parte de un cuadro de dermatitis atópica y no es infrecuente que los síntomas comiencen desde la infancia; en este caso afecta los labios mayores, región perianal y el área alrededor de los glúteos.

Otra forma de presentación es la asociada a factores externos, también se le conoce como dermatitis por contacto. Esta se asocia a un factor desencadenante que actúa como irritante; pueden ser jabones, productos de aseo femenino, preservativos en toallas para limpieza, toallas femeninas, tampones, ropa interior de nylon, talco, medicamentos, papel de baño con fragancias, látex, lubricantes, entre otros.

La región vulvar es muy vulnerable a irritantes ya que es más permeable a sustancias, que otras áreas del cuerpo, existen diferencias en su estructura y es susceptible a fricción continua.

El eccema de vulva se observa con enrojecimiento, áreas secas y descamativas, fisuras, huellas de rascado y en ocasiones sangrado y costras, esto a consecuencia de la intensa comezón que puede producir. Otros síntomas que puede haber son sensación de quemazón o ardor los cuales se pueden exacerbar con el calor, sudor, estrés y la menstruación.

El rascado crónico produce a su vez otros cambios como engrosamiento de la piel, cambios de coloración, aumento del tamaño de los labios mayores (por la inflamación) y el vello púbico puede tornarse quebradizo y escaso.

El tratamiento requiere la modificación de los hábitos diarios, tener un cuidado adecuado de la piel y prácticas higiénicas adecuadas, algunas de ellas son:

– Utilizar ropa (incluyendo la interior) de algodón.
– Evitar la ropa ajustada.
– Lavar la ropa con detergentes o jabones suaves.
– Evitar el uso de suavizantes de telas.
– El aseo del área corporal debe realizarse con un jabón suave y sin fragancias.
– Evitar el uso de toallas húmedas y duchas femeninas.
– Utilizar toallas femeninas de algodón, sin fragancia, con un recambio adecuado .

Existen muchas entidades que pueden parecerse, además, las posibilidades diagnósticas también cambian de acuerdo a la edad de la paciente, es por eso, que se necesita interrogar de forma extensa, revisar todo el cuerpo y en ocasiones, de acuerdo a los hallazgos, realizar algún estudio complementario como por ejemplo, una biopsia. Es importante evitar la automedicación y acudir a revisión, de acuerdo a los síntomas y a lo que se observe durante la exploración, en algunos casos será necesario o indicado trabajar en conjunto con otras especialidades.

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