Péptidos para mejorar la piel

En los últimos años, la utilización de los péptidos como ingredientes activos en Dermatología Cosmética ha supuesto revolución en el tratamiento de los diferentes tipos de arrugas: de expresión, contracción muscular, fotoinducidas producidas por la acción de la radiación UVA y UVB sobre nuestra piel, arrugas fisiológicas y metabólicas, consecuencia de procesos de envejecimiento celular que implican la degradación de las proteínas estructurales de la piel.

Beneficios principales:
• Reduce visiblemente las arrugas y líneas de expresión.
• Corrige los signos del fotoenvejecimiento.
• +76% producción de colágeno (estudios in vitro).
• Protege el colágeno de la piel (estudios in vitro).
• +7% firmeza y +5% de elasticidad (estudios in vitro).

Beneficios secundarios:
• Redefine los poros.
• Suaviza la piel.
• Apto para todo tipo de pieles.
• Es suave para pieles sensibles.

Los péptidos son moléculas que surgen de la unión de dos o más aminoácidos que se enlazan mediante enlaces peptídicos. Dependiendo del número de aminoácidos unidos por esos enlaces, los péptidos se denominan oligopéptidos (menos de 15 uniones, y dentro de este grupo hay pentapéptidos, hexapéptidos), polipéptidos (entre 15 y 50) ó cuando hay más de 50 pasan a ser proteínas.

Pueden tener funciones antibióticas, hormonales o neurotransmisoras, como avisar de que hay que producir determinadas sustancias cuando la piel se daña, consiguiendo reducir el deterioro causado por los rayos solares y actúan como antioxidantes en el organismo.

Sin embargo, después de los 30 años de edad la piel deja de funcionar de un modo tan activo y su actividad regeneradora decrece, acelerándose al alcanzar los 40 años de edad. El colágeno y la elastina se deterioran y los fibroblastos pierden actividad, la piel va perdiendo firmeza, aparecen líneas de expresión y las consecuentes arrugas profundas. Es aquí donde los péptidos pueden ayudar a que la piel produzca otra vez las sustancias que necesita para mantenerse firme y con buen aspecto ayudándonos a luchar de forma eficaz contra el envejecimiento cutáneo corrigiendo las arrugas de expresión, pues cada vez que gesticulamos la piel se somete a micro-tensiones y a medida que pasan los años la dermis se vuelve menos elástica y más sensible a las contracciones y estiramientos a los que se ve expuesta, formando las arrugas de expresión faciales (código de barras, contorno de ojos, comisura de los labios) acentuándose con el paso del tiempo.

Una de las ventajas de los péptidos es que sus moléculas son más pequeñas que las del colágeno, el cual está presente en una extensa cantidad de tratamientos cosméticos y penetran con más facilidad en la piel y se asientan mejor en la dermis, ayudando a repararla y a suavizar el envejecimiento.
Dentro de la variedad de péptidos cada uno tiene funciones distintas. Por ejemplo, el péptido Q10 es un péptido que promueve la síntesis de coenzima Q10 endógena, es decir, promueve que nuestro propio cuerpo genere Q10, en lugar de sólo aportarlo tópicamente, reforzando las defensas antioxidantes y retarda el envejecimiento prematuro de la piel, neutraliza los radicales libres y puede reducir parte del daño causado con la producción de colágeno y elastina. Aporta un beneficio “botox-like” ó “flash”, temporal y además el uso asiduo de éste ingrediente otorga a la piel beneficios energéticos y de antienvejecimiento.

Por otra parte están los tetrapéptidos que son muy útiles para mejorar zonas delicadas como las bolsas de los ojos o las arruguitas de esa zona, éstos sirven como reafirmantes, una función que también consiguen cumplir los pentapéptidos. Uno de estos pentapéptidos usado de forma cada vez más frecuente en cosmética es el Matrixyl® (palmitoyl pentapeptide-3) que estimula la reparación de los tejidos y su cicatrización, y es similar al retinol aunque causa una menor irritación en la piel. Además, ayuda a mejorar y a aumentar la síntesis de diversos tipos de colágeno o de ácido hialurónico.

Por otro lado, los hexapéptidos actúan con fuerza sobre las “arrugas dinámicas”, puesto que consiguen relajar la musculatura. Ciertos hexapéptidos, como el conocido Argireline ® (Acetyl Hexapeptide-3), un compuesto de aminoácidos naturales y en absoluto dañino con la piel, presente en buena cantidad de productos cosméticos y cosmecéuticos, consiguen obtener resultados que se acercan a los efectos producidos por la toxina botulínica. Sin embargo, las ventajas de la aplicación de cremas con péptidos con respecto al botox son numerosas ya que su aplicación es tópica, por lo que el paciente no tiene que someterse a agujas ni dolores de ningún tipo, y no paraliza el músculo, sino que consigue relajarlo tensando la piel sin efectos secundarios. De ahí que se hable de su «efecto Botox».

Algunos estudios demuestran que es capaz de reducir la profundidad de las arrugas hasta un 30% tras un mes de uso. Argireline® o Matrixyl® son sólo algunos de tantos péptidos y neuropéptidos que ayudan a la recuperación de la piel, como también lo son otros como el Haloxyl® (que combate las ojeras ayudando al riego microvascular de la zona y reforzando su firmeza), el Palmitoyl, contra la flacidez de la piel y frecuente en tratamientos antiedad, o el Eyeseryl®, contra las bolsas, que aporta elasticidad a la piel. No hay duda que cada vez hay más de estas uniones de aminoácidos en tratamientos estéticos, y las ampolletas flash son una excelente opción que nos pueden ayudar en algún compromiso social. Si existen dudas acerca de los péptidos y los efectos en tu piel o quieres probarlos, consulta a tu médico tratante para que te asesore.

 

 

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