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Tumores de la piel más frecuentes en la infancia

Al escuchar la palabra «tumor», solemos experimentar angustia o temor, y aún más cuando se trata de nuestros hijos.

El término «tumor de piel» es utilizado por los médicos para describir una «bola», «masa» o una nueva lesión que se origina en la piel. En la mayoría de los casos en niños, estas lesiones son de características benignas.

La probabilidad de que una lesión cutánea en un niño sea maligna es muy baja, entre el 1 % y el 2 %. Sin embargo, en raras ocasiones, algunos tumores pueden ser cancerígenos o tener el potencial de evolucionar a una forma maligna.

Algunos tumores cutáneos son congénitos, es decir, están presentes desde el nacimiento o pueden aparecer más tarde, generalmente en la adolescencia.

En este artículo, describiremos algunos de los tumores cutáneos más frecuentes en bebés, niños y adolescentes.

Hemangioma infantil

Es el tumor más frecuente en bebés menores de un año. Inicialmente, se presenta como una mancha rojiza o con apariencia de «venitas», que posteriormente crece rápidamente hasta formar una «bola roja».

Aunque es un tumor totalmente benigno y tiende a resolverse por sí solo, en algunos casos puede causar ulceración, sangrado y deformidad. Por ello, es importante tratarlo a tiempo y no esperar a que crezca demasiado.

Granuloma piógeno

Es uno de los tumores cutáneos más comunes en niños y adolescentes, representando aproximadamente el 0.5 % de los tumores de piel en la infancia.

Inicialmente, aparece como una «bolita» rojiza o violácea que crece rápidamente y tiende a sangrar con facilidad, ya que se origina en los vasos sanguíneos. Generalmente, se localiza en la cabeza, el cuello o los dedos de las manos. Su causa es desconocida, pero se ha asociado con golpes o picaduras de insectos previas.

El tratamiento debe ser realizado por un médico especialista, quien se encargará de retirarlo completamente para evitar su reaparición.

Pilomatrixoma

Es el segundo tumor cutáneo benigno más común en la infancia y se origina en las células de la matriz del folículo piloso.

Aparece como una «piedrita» móvil debajo de la piel, con crecimiento lento. Aunque el tratamiento quirúrgico no siempre es obligatorio, cada caso debe ser evaluado de manera individual. En situaciones donde el pilomatrixoma crece rápidamente o se localiza en el rostro, puede recomendarse su extracción para evitar cicatrices más grandes.

Quiste epidérmico

Los quistes epidérmicos son las tumoraciones quísticas más frecuentes en la piel.

Se presentan como nódulos situados justo debajo de la piel, generalmente con un punto central visible y de textura móvil. Pueden variar en tamaño, desde unos pocos milímetros hasta varios centímetros de diámetro. Cuando un quiste se infecta, suele aumentar de tamaño, volverse rojo y causar dolor.

El tratamiento en todos los casos es quirúrgico, y el médico especialista determinará el momento más adecuado para su extracción.

Lipoma

El lipoma es un tumor benigno que se origina en el tejido graso. Aunque es poco común en los primeros años de vida, suele aparecer con mayor frecuencia durante la adolescencia.

Se presenta como un tumor blando, indoloro y con piel de color normal en la superficie. Los lipomas múltiples son más comunes en varones adolescentes y adultos jóvenes.

Las imágenes diagnósticas, como la ecografía o la resonancia magnética (RM), pueden ayudar a confirmar la presencia de tejido graso en la masa. El tratamiento consiste en la extirpación quirúrgica completa.

Conclusión

Los tumores cutáneos en la infancia suelen ser benignos y, en la mayoría de los casos, el tratamiento consiste en su extracción mediante cirugía. Sin embargo, el hemangioma infantil se maneja con tratamiento médico y, en algunos casos, con terapia láser.

Es importante recordar que algunos tumores cutáneos pueden ser signos de alerta de enfermedades más complejas, por lo que su detección temprana es fundamental.

Si notas una «bolita» en la piel de tu hijo, ya sea desde el nacimiento o de reciente aparición, consulta a un especialista. Aunque la mayoría de estos tumores no representan un riesgo grave, algunos pueden provocar deformaciones o dejar cicatrices más grandes si no se tratan a tiempo. Acude con un experto y toma las mejores decisiones para su salud.

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