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Alisado permanente: ventajas y desventajas

El alisado permanente es uno de los tratamientos capilares más populares, por lo cual actualmente es una de las principales consultas de los pacientes, ya que existen varios métodos para realizarlo.

El alisado permanente, también llamado “alisado definitivo”, es una técnica que se emplea para eliminar total o parcialmente el ondulado natural del cabello rizado o con mucho frizz. Por lo general, se utilizan productos químicos y herramientas de altas temperaturas para conseguir un liso perfecto.

Los relajantes químicos son productos diseñados para alisar el cabello y han sido utilizados principalmente por personas afrodescendientes desde principios del siglo XX. Contienen agentes alcalinos que rompen y reforman los enlaces de hidrógeno y disulfuro, dejando el cabello permanentemente alisado. Sin embargo, estos productos causan pérdida de resistencia a la tensión y mayor fragilidad del tallo capilar, lo que conlleva un mayor riesgo de rotura y debilitamiento. Si se usan incorrectamente, también pueden provocar dermatitis de contacto irritativa local y quemaduras químicas en el cuero cabelludo y la línea del cabello, que pueden derivar en alopecia cicatricial.

Actualmente, existe una amplia variedad de tratamientos con este objetivo. Para llevar a cabo cualquier método de alisado permanente se necesita una solución química, un neutralizador, calor y un peine. En general, todas las técnicas funcionan de forma similar.

Una de las principales desventajas es la presencia de formol en algunos tratamientos. El formol es un líquido incoloro y de olor fuerte, presente en pequeñas cantidades en diversos productos de uso cotidiano, como el papel, los cosméticos y los artículos de limpieza.

Efectos secundarios del formaldehído:

  • Irritación ocular
  • Dolor de garganta
  • Neumonitis química
  • ¿Riesgo de neoplasias o cánceres linfohematopoyéticos?
  • ¿Falla renal?

Recomendaciones para cabellos alisados:

  • Utilizar shampoo sin sulfatos (para prevenir la eliminación excesiva del sebo natural).
  • Evitar el uso excesivo de secadora o plancha.
  • Aplicar mascarillas y tratamientos hidratantes con regularidad.
  • Evitar acondicionadores o mascarillas con alto contenido de siliconas.
  • No realizar peinados muy ajustados.

Como dermatólogos, aprendemos sobre la composición química de los alisadores capilares. Sin embargo, más allá de este conocimiento, cuando estos productos se aplican en manos de cosmetólogos inexpertos o personas no profesionales que los usan en casa, pueden producirse daños graves y, en ocasiones, irreversibles en el cabello y el cuero cabelludo. En general, se debe evaluar previamente el estado del cabello y del cuero cabelludo antes de aplicar cualquier tratamiento. Si hay alguna alteración, se debe evitar el uso de alisadores.

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