
La piel es el órgano más extenso del ser humano y forma parte importante de las primeras impresiones. Por ello, el cutis perfecto es una característica que cada vez más personas buscan. Sin embargo, ¿dónde se encuentra el límite entre una rutina adecuada de skincare y el exceso?
La cosmeticorexia es un concepto relativamente nuevo, aún en desarrollo, que se describe como la obsesión por el uso excesivo de productos para el cuidado de la piel con el fin de alcanzar una piel perfecta. Esta conducta puede implicar un riesgo de daño físico a la piel y también consecuencias psicológicas.
Adquirir productos para el cuidado de la piel es cada vez más frecuente, más fácil y más accesible, además de comenzar a edades más tempranas. Por ello, la cosmeticorexia afecta principalmente a adolescentes y, en los últimos años, también a niños. Se estima que el 75% de los adolescentes sienten presión social por alcanzar estándares de perfección, por lo que es importante prestar atención a esta población dentro del entorno familiar.
El uso de redes sociales es uno de los principales factores que influyen en la cosmeticorexia. Existen innumerables reels con recomendaciones de productos de belleza hechos por personas no profesionales, muchas veces remuneradas por la industria. Estos contenidos pueden incluir activos como retinoides o alfahidroxiácidos, con potencial irritante o dañino si no se usan adecuadamente, o promover productos cosméticos sin respaldo dermatológico.
El uso excesivo de productos puede causar dermatitis, acné, alergias y sensibilización de la piel o, en el mejor de los casos, no generar ningún beneficio. En respuesta a esto, el skincare minimalista ha surgido como una tendencia que busca contrarrestar la cosmeticorexia. Su objetivo es optimizar la rutina de cuidado utilizando el menor número de productos posibles para obtener los mayores beneficios, con el menor riesgo de daño.
Una buena rutina de cuidado de la piel puede incluir tres elementos básicos: un limpiador, un hidratante y protector solar. Estos deben ser elegidos por el especialista en piel, es decir, el dermatólogo. En caso de existir alguna condición como acné, manchas, rosácea o piel sensible, existen activos específicos que pueden ayudar, los cuales deben ser indicados por un profesional.
Algunas recomendaciones dermatológicas generales para una rutina diaria son:
- Usar protector solar todos los días.
- Mantener una rutina constante, ya que se requieren al menos 30 días para evaluar la efectividad de un producto (a menos que cause irritación).
- Evitar tallar la piel del rostro.
- Retirar el maquillaje siempre antes de dormir.
- Ser cuidadoso con las tendencias en redes sociales.
- Evitar introducir demasiados productos nuevos al mismo tiempo.
- Consultar con un dermatólogo ante cualquier condición de la piel, aparición de lesiones nuevas o reacciones a algún producto.
La piel nos protege del entorno, por lo que es fundamental cuidarla correctamente. En ocasiones, el deseo de mantenerla perfecta puede llevar al uso excesivo de productos, poniendo en riesgo su integridad. Consultar con un dermatólogo es la mejor forma de optimizar tu rutina de cuidado de la piel de acuerdo con tus necesidades. Recuerda que, en el cuidado de la piel, menos es más.



















