
El oscurecimiento de las axilas es un motivo de consulta frecuente que genera mucha inseguridad e incomodidad en los pacientes. Puede deberse a técnicas de depilación temporal, como la depilación con cera; al uso excesivo de desodorantes, antitranspirantes o perfumes con alcohol que irritan la piel; a la sudoración excesiva acompañada de mal olor; a trastornos hormonales o incluso a factores raciales.
Es necesario realizar una valoración inicial para descartar la presencia de resistencia a la insulina, ya que no todos los casos pueden tratarse con cremas, peelings o láser. En ocasiones, es indispensable identificar la causa del oscurecimiento, evitar los factores que lo agravan y, de ser necesario, recibir manejo por endocrinología.
Uno de los láseres más seguros para mejorar la pigmentación axilar es el láser toning. Este es un tratamiento suave pero efectivo para tratar manchas y lesiones pigmentadas en el cuerpo y el rostro. Utiliza un láser Nd:YAG en una modalidad especial denominada “toning”, que consiste en aplicar pulsos de baja energía en múltiples ocasiones. La longitud de onda del láser es de 1064 nanómetros, lo que lo hace especialmente selectivo para la melanina. De esta forma, se fragmentan los melanosomas (gránulos de melanina presentes en las células) para que sean eliminados mediante los procesos naturales de la piel.
La gran ventaja de esta modalidad de tratamiento es que, al utilizar fluencias bajas en múltiples pasadas, se logra un resultado efectivo y seguro para diferentes tonos de piel, con mínimos efectos secundarios y sin tiempo de recuperación. Se requieren aproximadamente de 3 a 6 sesiones para alcanzar los resultados deseados, con un intervalo de un mes entre cada una.
Otro tratamiento tecnológico que puede realizarse es la luz pulsada intensa (IPL). Este procedimiento utiliza luz blanca para eliminar las manchas existentes en la piel. Se aplica un gel sobre la zona a tratar y luego se emiten pulsos suaves de luz intensa. La luz penetra en los tejidos, donde el pigmento y los vasos sanguíneos transforman la energía lumínica en calor. De esta forma, se suprimen las células encargadas de producir el pigmento y se reduce el tamaño de los vasos. Además, la reparación cutánea mejora la luminosidad y el tono de la piel.
La luz pulsada emite diferentes longitudes de onda según el tipo de mancha que se desea tratar, por lo que es un procedimiento totalmente personalizado a las necesidades y características de cada persona.
En resumen, los tratamientos con láser para manchas axilares ayudan a eliminar las células pigmentadas y estimulan el crecimiento de nuevas células. A su vez, promueven la producción y activación de colágeno y elastina, mejorando la textura y elasticidad de la piel. Sin embargo, es importante recordar que todos los tratamientos deben ser personalizados; por ello, si presentas este tipo de condición, lo ideal es acudir con tu dermatólogo certificado de confianza para recibir la mejor opción de tratamiento.



















