Skip to main content

Enfermedades de la piel más frecuentes en otoño

Durante el otoño, la piel disminuye la secreción de grasa y la sudoración, lo cual afecta el nivel de hidratación y ocasiona resequedad. Una piel seca es más vulnerable a la aparición de problemas cutáneos porque la barrera de protección natural frente a los agentes externos se debilita. Esto se traduce en picor, irritación y exacerbación de algunas condiciones cutáneas como:

Dermatitis seborreica

La dermatitis seborreica es una condición inflamatoria de la piel que causa lesiones escamosas y enrojecidas, sobre todo en áreas con alta concentración de glándulas sebáceas, como el cuero cabelludo, la cara, las orejas y el pecho. Es una enfermedad crónica que no tiene cura, pero se puede controlar con diferentes tratamientos, principalmente mediante el uso de shampoos medicados.

Puede exacerbarse por distintas razones, entre ellas los cambios de temperatura, por lo que en otoño e invierno las recaídas son más frecuentes.

Dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una enfermedad crónica de la piel que suele causar inflamación, comezón y resequedad intensa. Es más común en niños, aunque también puede presentarse en adultos. Sus causas incluyen factores genéticos y ambientales.

En general, las personas con dermatitis atópica tienen una barrera cutánea más sensible y frágil, lo que facilita la penetración de irritantes y sustancias reactivas que desencadenan inflamación.

Mientras más seca esté la piel, mayor es el daño en la barrera cutánea y, por lo tanto, aumenta la susceptibilidad a recaídas de la enfermedad. En otoño e invierno, cuando la piel tiende a resecarse más, suelen presentarse más episodios de brotes activos.

Además, en esta época del año es común usar abrigos o ropa con textiles sintéticos o irritantes, lo que también puede detonar crisis de dermatitis atópica.

¿Cómo cuidar la piel en otoño?

Lo más importante es mantener la piel bien hidratada. Aquí algunas recomendaciones:

  • Usar cremas emolientes para conservar y reparar la barrera de protección natural de la piel.
  • Tomar entre 1.5 y 2 litros de agua al día para favorecer la hidratación cutánea.
  • Mantener una alimentación equilibrada y variada, con alimentos ricos en vitaminas, antioxidantes y ácidos grasos.
  • Evitar el consumo de tabaco y alcohol.
  • Protegerse del sol. La radiación ultravioleta también está presente en épocas frías, por lo que es necesario continuar con medidas de protección solar.
  • Evitar baños con agua muy caliente y reducir el tiempo dentro del agua, ya que esto reseca la piel.
  • Procurar que los textiles sintéticos no estén en contacto directo con la piel; lo ideal es utilizar prendas de algodón.

Introduce to E-mail para descargar