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Vacunas en Dermatología: prevención y protección de la piel

Las vacunas funcionan introduciendo en el cuerpo una versión inofensiva de algún germen, lo que ocasiona que el sistema inmunitario produzca anticuerpos para atacar al intruso. Posteriormente, se conserva la memoria de esta “invasión”, de modo que el sistema inmunitario pueda reconocer y atacar a los agentes patógenos cuando el cuerpo vuelva a entrar en contacto con ellos.

En la actualidad, existen diversas vacunas que pueden ser de utilidad en ciertos padecimientos dermatológicos, especialmente de origen infeccioso. Antes, la mayoría de las vacunas estaban dirigidas a la población pediátrica; sin embargo, hoy en día cada vez más se enfocan en adolescentes, adultos y adultos mayores.

A continuación, se mencionan algunas de las vacunas que son de utilidad en dermatología:

Vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH)

  • Ofrece inmunidad contra los serotipos más frecuentes del VPH y mejora la respuesta al tratamiento de las verrugas genitales. Asimismo, se ha observado que disminuye la tasa de recidiva de estas lesiones.
  • Está indicada en personas de 9 a 45 años de edad, idealmente antes de la primera exposición al VPH; sin embargo, incluso las personas con vida sexual activa pueden beneficiarse al completar el esquema de vacunación.
  • Por lo general, se tolera bien y los efectos adversos suelen ser nulos o muy leves, como dolor, inflamación y enrojecimiento en el sitio de aplicación. En ocasiones, puede presentarse fiebre, mareo, náusea y/o dolor de cabeza.

Vacuna contra Varicela y Herpes Zóster (VZV)

  • Puede prevenir la infección, mitigar la severidad de la enfermedad, disminuir el riesgo de transmisión y de complicaciones asociadas a la varicela (por ejemplo, neumonía o encefalitis). Es especialmente útil en poblaciones vulnerables y en personas con el sistema inmunológico comprometido.
  • La vacuna suele ser bien tolerada. Algunos efectos adversos reportados son dolor y enrojecimiento en el sitio de aplicación, dolores musculares, fatiga, dolor de cabeza, escalofríos, fiebre y síntomas gastrointestinales.
  • La vacuna contra el herpes zóster se recomienda en adultos mayores de 50 años o en personas mayores de 18 años con alguna forma de inmunosupresión. Si ya se padeció herpes zóster, se recomienda esperar al menos un año después de la infección para aplicarla.

Vacuna contra Sarampión, Rubéola y Parotiditis

  • El esquema se aplica en la infancia: la primera dosis a los 12 meses de edad y una segunda dosis a los 6 años. En ocasiones, se administra en conjunto con la vacuna contra la varicela.
  • Suele ser bien tolerada; sin embargo, se han descrito efectos adversos como enrojecimiento, dolor en el sitio de aplicación, malestar general, dolor de cabeza, fiebre, tos, sarpullido en la piel y dolor muscular.

Las vacunas son herramientas seguras que contribuyen a la protección individual y colectiva. Es importante verificar que el esquema de vacunación esté completo, de acuerdo con la edad y los antecedentes médicos de cada persona.

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