Beneficios de la vitamina C en la piel.

La vitamina C es una sustancia imprescindible para nuestro cuerpo, tanto de forma tópica, como oral. Nos protege de enfermedades, mejora el aspecto de nuestra piel y previene el envejecimiento causado por el sol.

Sus beneficios para la piel, son múltiples:

Es un potente antioxidante que bloquea la acción de los radicales libres, causantes del envejecimiento prematuro de la piel. Si bien, la piel envejece de forma inevitable y progresiva, existen factores que pueden acelerar ese proceso, tal es el caso de la exposición solar. Entre el 80% y el 90% del envejecimiento cutáneo se debe al desgaste que la luz solar produce sobre la piel.

Además de su acción antioxidante, también tiene un efecto despigmentante. Es por ello, que son recomendados como coadyuvantes en el tratamiento del melasma y las hiperpigmentaciones, ya que unifican el tono de la piel, reducen las marcas oscuras y las manchas, aportando luminosidad.

Por otro lado, también es re-afirmante. Tiene la capacidad de aumentar la síntesis de colágeno, estimulando las fibras que participan en su síntesis, obteniendo como resultado mayor elasticidad en la piel y una apariencia más joven.

La vitamina C también es coadyuvante en el tratamiento del acné y la rosácea; ya que actúa como regulador de grasa y disminuye el enrojecimiento.

Consejos al usar cosméticos con vitamina C para la piel.

La vitamina C actúa como escudo contra las agresiones externas. Su acción antioxidante, antiinflamatoria, anti enrojecimiento, antialérgica y reafirmante hace que el mejor momento del día para usarlo sea por la mañana.

Muchas personas se preguntan cómo usar la vitamina C para la piel cuando van a exponerse al sol. La vitamina C no es fotosensible, por lo que tu piel no corre peligro de mancharse. Hay que tener en cuenta que cuanto más exponemos la piel al sol más vitamina C necesitamos.
Por último, hay que tomar una precaución cuando se utiliza cosmética con vitamina C. Existen productos, como ampolletas, formulados con vitamina C pura (no estabilizada) para potenciar sus efectos.

Cuando la vitamina C es pura corremos el riesgo de que reaccione con el oxígeno y se oxide, y manche la piel. Por ello, al usar nuestras ampolletas, se deberá tomar la precaución de abrirla en el momento justo de su aplicación.

Si no utilizamos la ampolleta entera podemos guardarla, como mucho, un día, taparla y conservarla bien para evitar su contacto con el ambiente.

En definitiva, la vitamina C es un excelente activo en una rutina anti-edad, pregunta a tu médico tratante si es el ideal para ti.

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