Cicatriz posterior a cirugía ¿Qué opciones hay de tratamiento?

En términos generales, la cicatrización cutánea postquirúrgica puede ser clasificada de acuerdo a su severidad en cicatrices normotróficas (prácticamente al mismo nivel de la piel sana), hipertróficas (elevadas, pero sin salirse de los bordes originales de la herida) y las cicatrices queloides (elevadas y se salen de los bordes originales de la herida).
Inmediatamente después de una herida en la piel, ésta comienza con su proceso de regeneración y de cicatrización. Este proceso de regeneración prioriza la recuperación pronta de la integridad de la piel más que la recuperación funcional de ésta (que en términos biológicos y evolutivos ofrece una ventaja de supervivencia), y esto en ocasiones resulta en producción de fibrosis excesiva.

El proceso de cicatrización implica cascadas moleculares y celulares tan complejas que aún se realizan investigaciones para entenderlo mejor. Los hallazgos que se obtengan de estas investigaciones servirán para desarrollar tratamientos cada vez mejores.

Modulación del proceso de cicatrización para reducir cicatrización

La cicatrización excesiva resulta en cicatrices hipertróficas y queloides, y éstas son resultado de “señales” excesivas enviadas por las células después de un daño.

Varios factores que influyen en éstas:

• Predisposición y factores individuales: genética, edad, nutrición, fitness, estrés, drogas, tabaquismo, alcoholismo, enfermedades como diabetes, enfermedades autoinmunes, medicamentos.
• Tipo de cirugía.
• Las intervenciones que se realicen en la herida.
• Complicaciones durante el proceso de cicatrización.

Las estrategias para modular la cicatrización deben iniciar inmediatamente después de la cirugía. Se ha comprobado que el uso de parches y geles de silicona puede reducir esta tensión y favorecer la cicatrización. Se debe limitar la exposición al sol para evitar pigmentación y humectar muy bien la zona al menos por seis a doce semanas. La higiene es muy importante conforme la piel se recupera para evitar infecciones que entorpezcan la cicatrización adecuada.

Normalmente las cicatrices inicialmente tienen un color rojo-rosado debido al aumento de vasos sanguíneos producidos localmente para favorecer la cicatrización. Una terapia muy útil para disminuir esta coloración y favorecer la remodelación de la cicatriz es el uso de láser de colorante pulsado. Esta opción, además de reducir la cicatriz y la rojez, reduce síntomas como la comezón, y el dolor. Se requieren de dos a seis tratamientos con láser para mejorar exitosamente el color de la cicatriz, su grosor y textura.

En ocasiones, al pasar los meses, las cicatrices con o sin tratamiento pueden pigmentarse y presentar un color marrón claro. Cuando esto ocurre, es útil la terapia con luz pulsada o láser de picosegundos en la modalidad “tonning” que destruyen paulatinamente el pigmento sin efectos adversos, dando finalmente un aspecto más estético a la cicatriz.

Cicatrices hipertróficas o queloides

Existen varias opciones de tratamiento, entre ellas se encuentran la infiltración de corticosteroides o 5-fluorouracilo directo en la cicatriz. El láser de colorante pulsado también resulta muy útil en el tratamiento de éstas. Cuando las cicatrices se encuentran inactivas y más aplanadas, se pueden utilizar tratamientos ablativos para mejorar su textura y aspecto, desde aplicación de nitrógeno líquido como láser de CO2 fraccionado.

Es importante mencionar que hasta la fecha no existen tratamientos científicamente comprobados que desaparezcan por completo las cicatrices. Sin embargo, en la actualidad existen tratamientos novedosos que pueden reducirlas bastante. Los tratamientos utilizados siempre deben ser individualizados de acuerdo a las características de cada paciente y con frecuencia se utiliza una combinación de estos para optimizar resultados. Consulta con tu dermatólogo(a) las opciones de tratamiento adecuadas para ti.

Referencias e imágenes de: Krakowski, Andrew C.; Shumaker, Peter R. Scar Book, The: Formation, Mitigation, Rehabilitation, and Prevention Lippincott Williams & Wilkins (LWW). 2017.

Dra. Kenia Yolanda Lepe Moreno
Dermatóloga
(CED. prof. 9812613)

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