Cuidado de la piel del bebé

La piel es el órgano más grande del ser humano, la cual se empieza a formar desde la edad embrionaria y termina su maduración cuando se cumple un mes de nacimiento

Cuidados de la piel del bebé Cuidados de la piel del bebé

En el bebé, la piel es el primer órgano que se nos presenta a la vista en toda su extensión y complejidad. Su apariencia de suavidad, tersura, humedad y color uniforme, le confiere una belleza tal, que es la piel que se desearía conservar toda la vida. Varía también con las etapas de la vida, de tersa y suave en el niño se torna oleosa en adolescentes y adultos, y seca en el anciano.

La piel es un órgano que durante toda la vida tiene intensa actividad y variabilidad que permiten al organismo humano adaptarse a las condiciones que lo rodean, y cuando por algún motivo llega a perder su poder de adaptación y sus mecanismos de regulación son rebasados, se presentan enfermedades cutáneas.

La estructura de la piel del bebé es cinco veces más delgada que la del adulto y su espesor aumenta con el tiempo hasta la pubertad, en donde se desarrolla por completo. Esta diferencia es muy
importante e incluye: permeabilidad, reactividad, transpiración y foto sensibilidad, mientras la piel del niño permanece intacta, sus posibles desventajas casi no se notan, pero cuando se lesiona, los problemas se hacen evidentes. De esta manera, el objetivo es mantener la integridad de la barrera epidérmica.

Evita condiciones ambientales desfavorables, tales como:

  • Contacto y absorción de irritantes
  • Fricción
  • Deshidratación
  • Alteración de la flora bacteriana cutánea
  • Quemadura de sol

Datos útiles
Las funciones y características de la piel no las realiza eficientemente desde el momento del nacimiento, son cualidades que maduran poco a poco en los primeros meses de vida. La superficie corporal en relación al peso es cinco veces mayor en el niño que en el adulto, lo cual le confiere mayor permeabilidad a varias sustancias. Esto aumenta el riesgo potencial de toxicidad con agentes aplicados sobre la piel; por tal razón, los medicamentos no pueden ser utilizados en la misma concentración y duración en que son indicados para el adulto.

Recomendaciones

  1. Utiliza productos que no contengan alcohol: fórmulas hipoalergénicas, diseñadas específicamente para los niños, que no contienen parabenos y son elaborados a base de agua termal.
  2. Limpia las mucosas de la nariz y los ojos: existen sueros fisiológicos que limpian y calman la piel de estas áreas. Se limpian cuantas veces sea necesarias.
  3. Mantén una higiene adecuada del rostro, cuerpo y área del pañal: Existen productos que hidratan y protegen la epidermis de esas zonas del cuerpo, para evitar rozaduras e irritaciones.
  4. Utiliza un limpiador suave para el baño: los baños deben ser cortos, con jabones neutros o sintéticos (syndet), sin tallar y utilizar agua tibia. Evita tallar demasiado. La excesiva frecuencia o duración de los baños favorecen la aparición de sequedad cutánea o dermatitis.
  5. Seca perfectamente e hidrata: elimina el exceso de agua con una toalla seca y suave. Aplica una crema hidratante (sustancias que aumentan la cantidad de agua de la piel) para evitar la resequedad, a través de masajes, para estimular el sistema neurosensorial.
  6. La piel de los bebés se irrita ante fibras artificiales (perfumes), por lo que se deben evitar esos productos y se recomienda el uso de ropa de algodón. Si se moja la ropa durante la alimentación o durante el día es recomendable reemplazarla inmediatamente.
  7. El lavado de la ropa se debe realizar con detergentes suaves y sin suavizantes.

Dra. Minerva E. Vázquez Huerta
Dr. Juan Basilio López Zaldo
DGP 7157462
Rubén Darío 1208 Piso 3
Tel. 12024414

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