Cuidado de la piel en el paciente diabético

Piel más delicada, piel mejor cuidada

Una de las enfermedades más comunes en la población mexicana es la diabetes mellitus, responsable del desarrollo de complicaciones en distintos órganos del cuerpo humano, entre ellos, la piel. Éste, es el órgano más grande del cuerpo y sus funciones consisten en proteger al organismo de factores externos como: bacterias, sustancias químicas y cambios de temperatura.

La piel de los pacientes con diabetes se vuelve muy delicada y delgada, más del 30% presentan alteraciones en la piel; estos síntomas podrían ser el primer indicio de que una persona tiene esta enfermedad.

Pese a que todas las personas estamos propensas a sufrir alteraciones en nuestra piel, en el caso de los pacientes diabéticos, de trata de padecimientos más frecuentes y de infecciones causadas por bacterias y por hongos. Asimismo, presentan síntomas como la comezón (prurito), pérdida de sudoración y lubricación de la piel, lo que la torna seca y descamativa.

Otro  problemas de piel, propios de pacientes diabéticos son: la dermopatía diabética, necrobiosis lipoídica diabética, ampollas diabéticas, xantomatosis eruptiva y granuloma anular generalizado.

Es importante que los pacientes con diabetes mellitus lleven a cabo un cuidado especial, por ejemplo:

  1. Mantener sus niveles de glucosa lo más cercano a lo normal.
  2. Hacer duchas cortas, no mayores a los 5 minutos; con esto, pueden evitar que la piel se deshidrate.
  3. Utilizar jabón neutro.
  4. Tomar baños con agua templada.
  5. Secar muy bien la piel después del baño, sobre todo, los pliegues: axilas, ingles y cuello para evitar la humedad y posibles infecciones.
  6. Aplicar cremas hidratantes que contengan urea en todo el cuerpo y, principalmente, después del baño.
  7. Utilizar bloqueador solar diariamente.
  8. Cuidar de manera especial los pies. Son los que con mayor frecuencia están sometidos a fricción y golpes que pueden provocar heridas que, en los pacientes con diabetes, tienen mayor riesgo de infección y mala cicatrización.
  9. Cortar bien las uñas, de manera recta y secar bien entre los dedos.
  10. Mantener los pies humectados, aplicar crema por las noches y cubrir con calcetines.
  11. Los cambios anormales en las uñas no siempre son hongos, por lo que ante cualquier anomalía, es importante acudir con el dermatólogo para su valoración y tratamiento oportuno.

Se recomienda que mínimo una vez por año, acudas al dermatólogo para que realice una revisión de tu piel y así, poder prevenir o diagnosticar algún problema a tiempo. De igual forma, es importante que recibas una orientación más amplia del cuidado de tu piel.

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