
Existen factores internos y externos que repercuten en nuestra salud y belleza y que muchas veces, hacen que nuestra piel indique una edad que no tenemos. Si bien, la belleza resulta relativa y compleja, ésta siempre tendrá un solo punto de partida: nuestra autoestima; un amor propio que a veces olvidamos, que posponemos para cuidarlo y que es propenso a convertirse en desamor cuando nos descuidamos.
Nuestro interior y exterior son dos variables incapaces de funcionar por separado. No importa si hemos vivido 15 años o 65, si no logramos amar nuestro exterior, difícilmente amaremos nuestro interior y viceversa. Si esto pasa, nuestra piel se convierte en el reflejo de una persona ajena, una que no somos. Así que, a cuidar de tu la piel y tus emociones.
Dentro de este número, abordamos temas que te permitirán poner en marcha el motor de la salud de tu piel. Te decimos cómo cuidarla durante el embarazo; las mejores opciones para combatir las cicatrices causadas por acné; lo relevante de la fotoprotección desde que somos niños y los grandes beneficios de la revitalización facial con plasma rico en plaquetas.
Dr. Gabriel Huerta Rivera



















