«Hiperhidrosis», una realidad que tiene solución.

«Soy María de Jesús Barajas Berumen, soy maestra de educación primaria, tengo el grupo de primer grado, me dedico a esto desde hace 16 años, me gusta mucho leer, voy a un club de lectura desde hace 5 años, me gusta viajar con mis amigos.»

“La sudoración excesiva puede tener causas que no se deben a una enfermedad subyacente. Por ejemplo, el ejercicio intenso, estar en un ambiente caluroso o pasar tiempo en un sauna”.

En esta edición tuvimos la oportunidad de conocer a Mary Barajas, una persona muy simpática que nos compartió su historia muy inspiradora, que, nos hace darnos cuenta, que no hay impedimento para ver el lado positivo de la vida y salir adelante por más que lleguemos a creer que no hay solución para nuestros problemas.

SkinNews: – ¿Cómo te diste cuenta de que tenías «Hiperhidrosis»?

Mary: Es una situación a la que me he enfrentado desde que tengo memoria, tengo recuerdos en el preescolar, mis trabajos estaban mojados, no quedaban bonitos, me gusta mucho lo artístico y ese tipo de trabajos los arruinaba; en 3er grado, la guía que llevábamos en la escuela, la arrugaba por el sudor, la maestra me regañaba y me decía que era muy descuidada, yo me sentía mal y a partir de que ella me lo hizo notar, fue más presente para mí, se volvió algo más emocional, me hacían alguna observación y yo comenzaba a sudar.

S: – Leí un poco acerca de la “hiperhidrosis” y leí que algunas veces es un padecimiento hereditario, ¿alguien más de tu familia tiene ese problema?

M: Mi papá siempre ha sido un hombre que suda mucho, pero a nadie de mi familia le pasa en las manos y los pies como a mí, no sudaba cualquier cosita, si no, todo un charco, chorros, ya cuando pude solventar mis gastos, mi primer ingreso apróximadamente a los 18 años, fue cuando empecé a buscar alternativas, ya que fue algo que siempre me había causado malestar. Recuerdo que llegué a un Dermatológico en Atemajac, expuse mi caso, llamaron a muchos dermatólogos, que me hicieron sentir como un bicho raro, me tomaron fotos, porque decían que era mucho lo que yo sudaba, me recetaron ansiolíticos, fue una etapa muy fea, sentí que no era yo misma, me sentía sedada, no me gustaba esa sensación y decidí dejar de tomarlos, simplemente decidí aceptar mi condición, , si llegué a tomar unas pastillas, quise ponerme bótox y me dijeron que no era candidata debido a mi problema con el sudor, traté de no tomarle importancia y saber que habría ciertas actividades que no podría hacer, como, me gusta mucho bailar, iba a clases de salsa y me daba mucha vergüenza con las parejas que iban cambiando, porque los mojaba.
Decidí seguir mi vida con lo que yo podía hacer y lo que me sintiera cómoda, evitaba saludar a las personas, ya que me causaba mucha ansiedad.
Yo decía, “si ya los mojé, ni modo, no lo puedo evitar”.

S: – ¿Cómo fue que llegaste a Dermacenter?

M: Conocí a la doctora Ileana, hace como 10 – 12 años, por recomendación de una amiga de mi hermana, fue por el acné, he visitado a la doctora por varios tratamientos, otro de ellos, fue la depilación láser.

Un día la doctora me habló antes de una cita, me dijo, “te tengo un notición, me llegó una máquina que me hizo acordarme de ti, necesito que vengas para contarte todo”.

S: – ¿Qué es Iotondry?, ¿qué se siente?, ¿duele?

M: Si (se ríe), si duele. Me presentaron el aparato y me hicieron una cita con una de las personas del producto, lo chistoso es que esa persona me decía: “es que yo nunca lo he usado”, experimentando conmigo, aprendiendo a utilizarlo juntos, leímos el instructivo, siguiendo los pasos.

S: – ¿Hace cuánto iniciaste el tratamiento?

M: En diciembre del año pasado fue que inicié el tratamiento con el Iotondry.

S: – ¿Con qué frecuencia son las sesiones?

M: Estuve haciendo el tratamiento conforme a mi tolerancia, porque como mencioné antes, duele, es muy bueno, pero si duele mucho.

Empecé como pude, pero con el tiempo fui aumentando la frecuencia, las sesiones recomendadas son 15 días seguidos y ya después baja la intensidad, de acuerdo a la cantidad de sudoración.

S: – ¿Con qué podrías comparar el dolor?

M: Son descargas eléctricas, es un circuito eléctrico, son como unos toques, sientes la energía muy fuerte en las manos.

S: – ¿Haz notado los cambios?

M: Sí, noté un cambio, a los 2 o 3 días ya se notaba. Al principio me ponía la televisión para distraerme, todo este proceso lo he aprendido por prueba y error, ya que había ciertos mitos, me decían que la mesa debía ser de madera que, para la corriente, etc, pero no es cierto, me di cuenta que la mesa de la casa de la doctora es de vidrio y de metal, yo me había comprado hasta una mesa de madera y ahí supe que no era cierto, se siente el mismo dolor en cualquier superficie.

También me decían que no podía tener la televisión cerca, que por las ondas, no es cierto, es igual.

Aunque es doloroso y lleva mucho tiempo, vale la pena, al principio fui muy disciplinada por la emoción, era un producto que me iban a prestar y sabía que era una gran oportunidad, ya que me dijeron que querían que yo fuera la primera en utilizarlo.

S: – ¿Recomiendas el tratamiento?

M: “Aguanten el dolor, vale la pena”, si, esa sería la frase, te da mucha seguridad, una comodidad de realizar las cosas en las que siempre había sido muy cuidadosa, como sentir esa libertad de no preocuparme por tener, por ejemplo, las entrevistas con los papás de mis alumnos, poder darles la mano.

S: – ¿Actualmente sigues en el tratamiento?

M: Si, de hecho, la doctora, me regaló la máquina, ha tenido atenciones muy lindas hacia mi persona.

Estoy muy agradecida tanto con el doctor Gabriel, como la doctora Ileana, han sido muy amables conmigo, aprendimos juntos a conocer el producto, es un producto que tiene cosas muy buenas y otras que podrían mejorar, acerca de la comodidad y el dolor, pero definitivamente vale mucho la pena.

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