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Mis uñas: cómo las cuido y qué no debo hacer

Las uñas son estructuras duras que se encuentran en la punta de los dedos de las manos y de los pies. Están formadas por queratina. Las uñas sanas son lisas, sin hendiduras ni surcos; tienen un color y consistencia uniformes y no presentan manchas ni decoloración.

Las uñas dicen mucho más de nosotros de lo que imaginamos. Aunque las veas como algo estético, cumplen funciones importantes:

  • Protección: cubren y protegen la parte final de los dedos, que es muy sensible.
  • Función: ayudan a tomar objetos pequeños, rascar o realizar movimientos finos con mayor precisión.
  • Sensibilidad: al dar soporte a la yema del dedo, permiten que el sentido del tacto sea más preciso.
  • Salud: pueden reflejar el estado general del cuerpo; cambios en su color, forma o textura pueden ser señales de algún problema.

Tener uñas fuertes, sanas y bonitas no depende únicamente del esmalte que usamos, sino de cuidados diarios y de evitar ciertos errores muy comunes.

¿Cómo las cuido?

Lo que se debe hacer

  1. Hidratación diaria: aplicar crema en manos y cutículas evita la resequedad y la fragilidad.
  2. Buena higiene y corte adecuado: corta tus uñas de forma recta con tijeras específicas o cortauñas y lima suavemente las esquinas.
  3. Descanso del esmalte: el uso constante de esmaltes, gelish o acrílicos puede debilitar la uña; es recomendable darles periodos de descanso para que se recuperen.
  4. Aplicación de capa protectora: puedes aplicar un endurecedor de uñas específico para fortalecerlas.
  5. Protección en actividades domésticas: el contacto frecuente o prolongado con agua, detergentes o químicos puede dañar las uñas; puedes usar guantes para protegerlas.
  6. Alimentación balanceada: las uñas también reflejan lo que comes. Nutrientes como el hierro y las proteínas son clave para mantenerlas fuertes.

Lo que no se debe hacer

  1. Cortar o retirar la cutícula: al eliminarla aumenta el riesgo de infecciones y puede dañar el lecho ungueal.
  2. Usar las uñas como herramienta: abrir latas, raspar superficies o retirar etiquetas con las uñas puede debilitarlas y provocar que se quiebren.
  3. Morderlas: además de afectar la estética, puede generar infecciones y dañar la estructura de la uña.
  4. Abusar de uñas acrílicas o gel: el uso continuo sin descansos puede provocar adelgazamiento, debilitamiento e incluso desprendimiento de la uña natural.
  5. Usar productos agresivos: si usas quitaesmalte, procura que sea sin acetona.
  6. Ignorar cambios en su apariencia: manchas oscuras, engrosamiento, cambios de color o deformidades pueden ser señales de enfermedades que requieren valoración médica.

¿Cuándo acudir al dermatólogo?

Si notas cambios persistentes como:

  • Uñas amarillas, muy gruesas o quebradizas
  • Manchas oscuras o líneas negras
  • Dolor, inflamación o secreción
  • Desprendimiento de la uña

Pequeños hábitos diarios pueden ayudarte a mantener tus uñas fuertes,
sanas y bonitas.

Recuerda:
menos agresión, más cuidado.

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