Alopecia Areata

Es una enfermedad autoinmune, en la cual el mismo organismo fabrica anticuerpos contra una parte del folículo del pelo en forma de auto-alergia

Existen gran cantidad de elementos que pueden definir la personalidad de una persona, unos más versátiles que otros. El cabello, por ejemplo, es un símbolo de belleza en la cultura occidental, sobre todo, en las mujeres. Es un elemento tan importante en las personas, que suele ser una de las primeras características a las que recurrimos para describir a alguien. Pero no sólo es primordial para los ojos externos, pues de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Yale en Estados Unidos, la percepción que cada quien tiene de su cabello influye de manera definitiva en la autoestima y el estado de ánimo.

De acuerdo con este estudio, una persona que no se siente a gusto con su cabello se autocuestiona y critica más de lo debido, al mismo tiempo que se muestra insegura con sus relaciones sociales. Se podría decir que estos momentos de inseguridad son temporales y sé es consciente de ello. Si el cabello no llegará a gustarnos, basta con dejarlo crecer, cortarlo, teñirlo, hacerlo chino o lacio y no hay mayor complicación. Pero todo es diferente cuando perdemos el control sobre él; la inseguridad se vuelve aún más grande e incluso permanente. Es precisamente la desafortunada complicación que un paciente diagnosticado con alopecia areata llega a sufrir; una frustración y desmotivación por perder el cabello sin tener un porqué.

Los estudios actuales sugieren que la alopecia areata es una enfermedad autoinmune, en la cual el mismo organismo fabrica anticuerpos contra una parte del folículo del pelo en forma de auto-alergia; lo que provoca la pérdida de pelo de pequeñas a grandes cantidades. Los folículos pilosos afectados sufren una disminución muy marcada de la producción de cabello. La evolución del paciente y los tipos de alopecia areata dependerá de cada persona.

“Lo que más me preocupaba era que no me volviera a salir cabello”, menciona Graciela, una paciente diagnosticada con alopecia areata y que comenzó a verse afectada emocionalmente por dicho padecimiento. A pesar de la lejanía de su hogar y demás dificultades a las que se enfrentó, Graciela, apoyada en todo momento por el Dr. Gabriel Huerta, logró dar fin a su problema y nos comparte su experiencia:

¿Cuáles son las principales características o síntomas que tuviste? Comencé a darme cuenta cuando me metía a bañar. Al momento de secarme, el cabello se me caía en pedazos y, al verme en un espejo, vi unas manchas en donde se me empezó a caer el pelo. En la toalla pude notar que se me caía muchísimo cabello. Yo me suelo lavar el cabello un día sí y otro día no y pasaron como cuatro veces para darme cuenta que algo estaba sucediendo. En las zonas en donde se me caía el cabello me quedaban como hoyos, me noté como mínimo cinco círculos sin cabello, de aproximadamente 10 cm cada uno.

“Lo que más me preocupaba era que no me volviera a salir cabello”

¿Qué te motivó a acudir con un especialista? Como yo vivo fuera de la ciudad nunca me animaba a acudir a un especialista, lo veía muy lejano. Mi hijo, que es doctor y estudiaba en Guadalajara, me recomendó con el especialista, ya que era su maestro. Me concertó una cita para poder tratarme a la siguiente semana de detectar esta anomalía. A mí se me complicaba asistir, soy de Jesús María, un municipio de la región de los Altos de Jalisco. Tenía que hacer un maratón para poder ir.

Cuéntanos del tratamiento, a grandes rasgos, ¿en qué consiste? ¿Qué duración tiene? ¿Fue a base de medicamentos u otro tipo de métodos? La duración fue de seis meses, asistía a citas cada mes. El tratamiento que el doctor me dio fueron unas vacunas alrededor del pelo, que él me aplicaba en las citas. Me dio un tipo alcohol, un gel y pastillas; éstas me las tenía que tomar todos los días. También hacerme masajes y lavarme bien con shampoo, el cual era muy costoso, pero realmente funcionaba, me hacía baños con agua caliente. Cada que iba me daba el mismo tratamiento. A los cuatro meses, noté una gran mejoría, me comenzó a crecer cabello, pequeños y delgados, pero para eso me daba otro tratamiento para que me creciera más fuerte. Duré más de un año para poder recuperarme totalmente.

¿Cuándo empezaste a notar resultado? En la tercera cita empecé a ver que me salía, poco a poco, pelo.

¿Cómo te sentías antes de tomar algún tratamiento? Me afectaba perder mi cabello, no creía que fuera tan grave, pero mi hijo fue el que me dijo que no era normal y que se trataba de alopecia. En ese momento me alarmé y decidí hacer un esfuerzo.

¿Cambió tu vida después de ver los resultados? Sí claro, estoy muy feliz con mi cabello. No sé qué habría hecho si no me hubiera tratado y siguiera con los hoyos en la cabeza, tal vez habría empeorado.

¿Lo consideras un tratamiento costoso? Sí era caro, pero a la vez no, porque ves resultados, más que el dinero eran los sacrificios para asistir a las citas, tenía que juntar para la consulta, el transporte y todas esas cosas. Para mí sí era un verdadero sacrificio seguir con el tratamiento pero lo importante es que te recuperas. El doctor, Gabriel, siempre me apoyó, me regalaba
muestras y eso me ayudaba muchísimo.

¿Qué les dirías a las personas que actualmente padecen de alopecia y no se animan a visitar a un dermatólogo especialista? Los invito a que vayan. Yo les recomendaría que fueran al dermatólogo, es un trabajo de tiempo y dinero, pero vale la pena cuidarse; hacerlo por nosotros mismos. Yo, por ejemplo, recomendé a todas mis conocidas en Jesús María al Dr. Gabriel porque confío plenamente en él.

“A los cuatro meses, noté una gran mejoría, me comenzó a crecer cabello”


Lic. Yvonne Ornelas De La Vega
Tomás Ramírez Almanza

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