
Los pabellones auriculares (orejas), su contorno, localización, dimensiones y proyección, son un elemento importante de la estética del «marco facial». El hélix y el lóbulo son sus componentes más evidentes. La orejas crecen toda la vida y transmiten información acerca de la edad de las personas. La estructura cartilaginosa de la oreja, al igual que los cartílagos nasales, continúan creciendo con el pasar de los años.
El lóbulo sufre cambios significativos, distorsión y aumento de sus dimensiones. También se pueden romper, rasgar, descolgar o hacerse cada vez más finos por el uso de aretes muy pesados, el uso de expansores o piercings, o por algún accidente.
Las expansiones del lóbulo auricular son cada vez más populares en la población joven, dejando defectos muy notorios que al llegar a la edad adulta requieren reparación.
En el caso de los desgarros, éstos son más frecuentes en mujeres entre los 60 y 70 años de edad y se pueden clasificar según su magnitud en:
Tipo I:
Desgarro incompleto, en el que los límites del agujero no alcanzan la mitad de la distancia entre el orificio original y el borde inferior del lóbulo.
Tipo II:
Desgarro incompleto en los que los límites del agujero se extienden más allá de la distancia entre el orificio original y el borde inferior del lóbulo.
Tipo III:
Desgarro completo, que hace que el lóbulo se divida en dos partes.
La lobuloplastia es la técnica quirúrgica empleada para la reparación del lóbulo de la oreja. El tipo de ruptura del lóbulo será el que determinará la técnica a utilizar para la reparación.
El lóbulo rasgado o desgarrado de la oreja se puede reparar mediante:
1) Cierre simple realizando una incisión sobre las paredes del agujero ya sea con bisturí o con un sacabocado y luego la piel se sutura tanto de su pared anterior como posterior.
2) Reconstrucción con colgajos, que son porciones de tejido de piel y tejido graso que pueden ser triangulares o rectangulares y al girarlos e intercambiar sus posiciones permiten que el defecto se cierre de manera armónica y sin distorsionar la anatomía.
Este procedimiento es ambulatorio, se realiza con anestesia local y tiene una duración de aproximadamente 30 a 40 minutos. Debe ser efectuado por dermatólogos que tengan formación y entrenamiento quirúrgico para efectuar este procedimiento o por cirujanos plásticos certificados.
El paciente se va a casa una vez finalizado el procedimiento con una gasa para proteger la herida, indicación de antibiótico y analgésico/antiinflamatorio y se cita en 12 a 14 días para retiro de puntos. En esta zona la cicatriz generalmente es casi imperceptible.
Para colocar de nuevo los aretes en la oreja operada es recomendable hacerlo al mes. Siempre es importante que al realizar el nuevo orificio no sea sobre ninguna cicatriz ya que con esto evitamos que se vuelva a desgarrar.
Dr. Juan Basillo López Zaldo
Dermatólogo y Cirujano Dermatólogo
(DGP:7157462 ESP:10047697) UDG
Cel. 12024414
jlopezzaldo@gmail.com



















